jueves, 20 de mayo de 2010

Euros y familia, presos (*)

Desde que ingresé en prisión he desempeñado en trabajos remunerados la mayor parte del tiempo.Hasta que fui a juicio, mi mujer e hijo permanecieron en España y pude transferirles puntualmente mis magros salarios carcelarios, que ellos necesitaban imperiosamente para sobrevivir.
Dos años largos tardó en llegar el juicio, que esperábamos como el momento en que recuperaría mi libertad y volvería a tomar el control de lo que quedaba de mi empresa.Mi libertad no se produjo y mi familia,desvalida y empobrecida, debió regresar a Argentina, donde hasta hoy subsisten gracias a la infinita bondad y sacrificio de mi suegra.
Desde que ellos partieron no he podido enviarles ni un euro, por estas razones inverosímiles:
En mi anterior cárcel de Picassent les realicé una transferencia de cuenta corriente a cuenta corriente, que me fue devuelta a dos razones: que la cárcel, encargada de la gestión, coloca como remitente al propio establecimiento penitenciario, y en Argentina piden que el remitente sea una persona, y que no se había consignado la clave SWIFT.
Naturalmente los bancos me cobraron el envio y el retorno, tramites que me llevaron a perder el 10% de lo que intenté enviar.
Luego intenté un giro por Wenster Union, que me fué rechazado porque la fecha de mi pasaporte venció durante mi estancia en la cárcel.Solicité a una trabajadora Social que me gestionara la actualización ante el consulado Argentino, y de allí le informaron que ese trámite debía realizarlo yo en persona, en Barcelona ¡¡¡.Ya quisiera yo....¡¡¡
Así que aquí está el dinero que mi familia necesita, atrapado en esta burocracia kafkiana.

(*) Posteriormente, la prisión de Castellón me ha autorizado el giro.

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